DE PROFUNDIS (La lárguisima carta de Wilde dirigida a "Bosie")
Hace unos días acabé de leer "De profundis". Esperaba el libro su turno en un estante desde hace año y medio, y por fín, tras la lectura de otro que no ha tenido la suficiente importancia como para ser reseñado, decidí que era el momento adecuado para leerlo.

De Oscar Wilde conocía los datos básicos de su biografía, y había leído tan sólo dos de sus obras: "El retrato de Dorian Gray, y "La importancia de llamarse Ernesto", escrita para teatro. También algunos de sus cuentos, amén de algún poema suelto, y conocer muchas de sus famosas citas. Lo suficiente, pensaba yo, para que una noche, en una conversación con dos amigos, que había derivado en temas literarios, pudiera dar una opinión más o menos aceptable sobre su figura personal, y su importancia en el mundo de la literatura.
Mis dos amigos habían leído "De profundis", y yo no. Ahora veo que no le había leído lo suficiente.
La edición que compré incluye una reseña con datos biográficos, y transcripción de algunos comentarios de personas que conocieron a Wilde, escrita por Rocío Pizarro, lo que hizo que me centrara más en lo que iba a leer, y verlo desde una perspectiva más analítica y también más realista.

Wilde escribió "De profundis" en la cárcel, donde cumplía condena por cometer actos homosexuales denunciados por el padre de su amante, Lord Alfred Douglas (Bosie).
Esa larga carta que compone el libro, va dirigida a él. A Alfred, a "Bosie".
Es el lamento de un hombre enamorado, muy herido y abandonado por su amante. El lamento de quien lo ha perdido todo. Amor, nombre, posesiones, familia... Pero que establece prioridades, y el órden en que he colocado sus pérdidas, se deduce por lo que escribe.
Hay mucho despecho y amargura en la forma de dirigirse a su amante en la mayoría de los pasajes del libro. Contenidos, eso sí, por la utilización de una impecable prosa.
Wilde, todo un personaje, que se había labrado una fama mucho antes de dar al mundo constancia escrita de su intelecto, refinado hasta el extremo, en la cima del éxito, y durante años, por encima del bien y del mal, no escribe, a mi parecer, "De profundis", a manera de exámen de conciencia (hoy en día, afortunadamente, ese exámen sería innecesario). Más bien busca la disculpa de sus hipotéticos lectores en lo que escribe.
En muy pocos párrafos del libro baja de su pedestal, y constantemente culpabiliza a su amante de la situación a la que le ha llevado su relación con el.

Hay que dar por sentado que "Bosie", sería lo que ahora definiriámos sin tapujos como un "chapero" de altos vuelos. De buena cuna, pero sin dinero. Un aprovechado, que se arrimó a Wilde en busca de una vida fácil y ostentosa, y que jugó, a buen seguro, con ese hombre enamorado hasta la médula, para tenerlo "comiendo de su mano", y hasta es posible que sin darle gran cosa a cambio.
Pero resulta en cierto modo patético, leer que un hombre de la inteligencia y categoría de Wilde, caiga en ese tipo de reproches. Es una constante en el libro, el recordatorio de los gastos que la relación con Alfred le había producido durante los años que estuvieron juntos. Se mencionan regalos, camidas, cenas, viajes, estancias en hoteles... con sus cifras concretas, y no es tan sólo el que se mencione, si no la forma de dirigir el reproche, culpabilizando en la mayor parte de las ocasiones, tan sólo a su amante, y reconociendo su parte de culpa, en contadas, y casi enmascaradas ocasiones.
Wilde, un hombre descreído que no había practicado otra religión que la suya propia, en esta larga carta, incluye unas reflexiones acerca de la figura de Cristo, que más parecen hechas "de cara al escaparate", que unas reflexiones propias.
En otra parte de la larga carta, habla de los pobres y de la pobreza, a los que el mismo reconoce, ha rechazado siempre, porque la pobreza no es bella, y el sólo cultivaba esa parte de la vida, la de la belleza; pero también da la impresión de que lo que escribe es "para quedar bien" con esa fracción de la humanidad con la que ahora, en la cárcel, le ha tocado convivir.
Ese Wilde es un hombre preocupado por su futuro una vez salga de la cárcel. Sabe que fuera nada será lo que fué, y concibe planes para recuperar una parte, pero en esa parte, poco o nada incluye a su familia.
En unos breves párrafos nos habla de su hijo pequeño; "esa bella criatura" a la que nos hace ver que adora, pero del que no se preocupó mientras estuvo libre. Menciona sólo de pasada a su hija. Ni se plantea en ningún momento volver a verlos; tan sólo expresa deseos de que pasen a manos de buenos tutores que ayuden a su mujer en su educación.
A su mujer la menciona en varios párrafos. Ella lo visitó en diversas ocasiones en la cárcel, y Wilde siempre contó con su ayuda, aunque finalmente se divorciara de él. Tampoco aquí hay unas frases que nos hagan ver que aunque su relación íntima con ella no fuera satisfactoria, sí había un afecto por ella, y por la familia que habían formado.
La carta, o el libro (como queramos llamarlo)
tan sólo va dedicada a su amante, pidiendo con desesperación en cada letra que escribe, su atención.
El balance que se puede hacer de la historia personal de Oscar Wilde, es bastante triste, y el libro, es imprescindible para al menos, saber más sobre una gran figura de las letras.
Y UNA ÚLTIMA REFLEXIÓN:

Mientras leía el libro, me planteé lo que hubiera sido la figura de Wilde, para los medios de comunicación de estos tiempos.
No hubiera sido encarcelado por homoxesualidad, pero un hombre tan mundano, tan mediático como lo fué ya entonces, constantemente hubiera estado en el punto de mira de la prensa amarilla.
Su caída en desgracia (por otros motivos -vamos a poner económicos-) hubiera ocupado horas y horas de tertulias. Se hubiera entrevistado a empleadas de hogar, a compañeros de profesión... Se le hubiera pagado un pastón a "Bosie", para que desmenuzara ante las cámaras su relación con Wilde... Se perseguiría a su esposa... Y finalmente, se conseguiría llevar a un plató de televisión al propio Wilde, para que desmintiera lo dicho por tal o cual.
Fué una suerte pues, que Oscar Wilde viviera y muriera cuando un escándalo era tan sólo eso: un escándalo a nivel de unos círculos más o menos cerrados.
Al menos, aunque sí le quitaron una parte de dignidad, no arrastraron su nombre por los fangos por los que ahora se lo hubiera arrastrado.
OS DEJO UN ENLACE CON WIKIPEDIA, EN EL QUE PODÉIS ENCONTRAR OTROS, QUE OS AMPLIARÁN DATOS SOBRE LA VIDA Y OBRA DE ÓSCAR WILDE

INTERNAUTA PASEANDO POR LAS WEBS DE LA VIDA
Duende dijo
Hola que tal, estuve leyendo este fin de semana esta obra, lei unas cuantas hojas del incio, impresionante la prosa de Wilde y la forma en que se reprocha a él mismo y claro se filtra la repulsion por su amante pero que sinembargo, aun siente cosas por él. Lo que plantea editor de este blog, me parece curioso, no tengo bases para pensar algo diferente... pero no lo comparto. Muy buena la entrada.
saludos
PD: no se si lea esto ... jeje ha pasado tanto tiempo
28 Septiembre 2009 | 10:26 PM