EL CORONEL NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA (Ripstein-García Márquez)
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Leí hace unos años la novela de García Márquez, pero hasta ahora, y gracias a que un amigo me la ha pasado, no había disfrutado de la película.
La sensación que me dejó la lectura del libro, no la he olvidado nunca, aunque algunos pasajes, con el tiempo, se hayan difuminado en mi memoria.
La sensación es la de asomarte, o mejor sería decir, sentirte partícipe, de la triste y al mismo tiempo maravillosa historia de la pareja formada por el coronel y su esposa.

La historia se desarrolla en un pueblecito mexicano de los años 40-50, alejado de las grandes ciudades, donde las diferencias entre los ricos y los pobres no son notables en el exterior, pero sí en el acceso a la comida.
El coronel lleva años esperando una pensión del ejército, que nunca llega, pero él, atavíado con sus raídas pero mejores galas, en un ritual que se repite viernes tras viernes, acude al muelle donde desembarca el correo, y en el que confía que llegará la notificación para el cobro de su pensión. Cada semana recibe la misma respuesta del empleado de correos: "No hay carta para el coronel". Y mientras tanto pasa penurias y hambre, y junto con él, la compañera de su vida, enferma de asma.

Arturo Ripstein traslada a la pantalla las poco más de cien páginas del libro de García Márquez, y utiliza 118 minutos para contarnos la historia, en la que no sobra ni un minuto de metraje.
El director ha capatado ante todo la esencia de los personajes. La tragedia que envuelve sus vidas, y la dignidad con la que se enfrentan a ella.
El ritmo de la película es de una suavidad que te envuelve. Todo es naturalidad. Te sumerges en el ambiente, y sientes que pisas con tus pies descalzos los mismos charcos que pisa el coronel, y notas como el calor húmedo y pegajoso se adhiere a tu piel, como en la de los protagonistas y sus convecinos.
Vives la relación del coronel con su esposa, esas dos almas que dependen la una de la otra, y cuyo amor está por encima de los rencores.
Eres la mano que acaricia el gallo (sustituto, y herencia del hijo muerto) que puede dar un giro a sus vidas.
Ripstein consigue eso, y sobre todo emocionarte.

No es mundo onírico el que nos presenta. Es la cruda realidad de la pobreza, rozando ya la miseria, pero que cuando la viven según que seres, no los denigra, sino que los dignifica y ennoblece.

Había un buen material en la novela, y Ripstein ha sabido aprovecharlo y darle imágen.
La pareja protagonista, Fernando Luján, y Marisa Paredes, nos ofrecen unas interpretaciones creíbles y dignas de elogio.
Aunque es una peli del año 1999, si a alguno de los que léais este post os ocurrió como a mí, y en su día se os pasó por alto, os recomiendo que la véais. Es una buena película.
Y de paso, también os recomiendo el libro. Esta noche voy a empezar a leerlo nuevamente, y sé que en nada se va alterar mi opinión de él, a pesar de haber visto la película. Lo mismo vale para el filme. No alterará la lectura mi opinión sobre el.
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TÍTULO ORIGINAL: El coronel no tiene quien le escriba
AÑO: 1999
DURACIÓN: 118 min.
NACIONALIDAD: México-España-Francia-Cuba
DIRECTOR: Arturo Ripstein
GUIÓN: Paz Alicia Garciadiego (Novela: Gabriel García Márquez)
MÚSICA: David Mansfield
FOTOGRAFÍA: Guillermo Granillo
INTÉRPRETES: Fernando Luján, Marisa Paredes, Salma Hayek, Rafael Inclán, Ernesto Yáñez, Daniel Giménez Cacho, Patricia Reyes Spíndola, Odiseo Bichir, Esteban Soberanes, Julián Pastor

INTERNAUTA PASEANDO POR LAS WEBS DE LA VIDA
Rous dijo
...Desde luego la tragedia es más tragedia cuando se escribe con j. Te ha quedado muy juanrramoniano, jeje....
La novelita siempre me ha gustado mucho. Intentaré ver la peli en cuanto pueda.
Salutem!
7 Noviembre 2006 | 11:16 PM