¿La diferencia de tratar de usted o tutear a otra persona, puede ocasionar malentendidos?.
En algunas ocasiones parece ser que sí.
Esto que sigue es una de ellas.

Un gran empresario tiene como brazo derecho a uno de sus jóvenes directores. Un hombre trabajador infatigable, que durante mucho tiempo, ni tan siquiera ha respetado el horario de la comida, prefiriendo quedarse a trabajar junto a su jefe.

Desde hace unos días ha comenzado a ausentarse al mediodía, y eso preocupa al empresario.

No se atreve a preguntarle el porqué de ese cambio, pero siente curiosidad, y se pone en contacto con un detective privado que en diversas ocasiones ha trabajado para él.

-Quiero que siga a Fernández, no vaya a ser que se esté metiendo en algún asunto que pueda afectar a la empresa -le dice al detective.

Una semana después, el detective le da los resultados.

-Fernández sale normalmente al mediodía, coge su coche, va a su casa a comer, luego le hace el amor a su mujer, se fuma uno de sus excelentes habanos, y vuelve al trabajo.

-Bueno, pues todo normal. No hay nada malo en su comportamiento -dice satisfecho el empresario.

El detective se lo queda mirando con cierta sorna, menea la cabeza y a continuación le pregunta:

-¿Puedo tutearle, señor?.

Un poco sorprendido, el empresario le responde:

-Sí. Puede hacerlo.

-Te repito el informe -dice el detective.

-Fernández sale normalmente al mediodía, coge TU coche, va a TU casa a comer, luego le hace el amor a TU esposa, se fuma uno de TUS excelentes habanos, y vuelve al trabajo.