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Un POCO de TODO

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19 Septiembre 2006

"EL HIJO DE ROSEMARY" - IRA LEVIN

Parece que estos días la cosa va a ir de libros.
Pero esta vez no es para recomendar, sino todo lo contrario.
Los que leísteis mi post de ¿Qué hago con los libros?, habráis imaginado que ando estos días revisando estanterías, y escudriñando minuciosamente mis "incunables". Y así es. Sin prisas, pero estoy en ello. Me llevará tiempo.
Ayer retiré tres de un plumazo, y hoy ha caído otro. Sobre los tres de ayer, no voy a comentar nada, saldrán de mi vida, de mi casa, y nada más. Quizás ellos no fueron el problema, y el problema fuy yo, que no supe sumergirme en sus páginas, y encontrar la chispa que querían transmitirme. Una mala relación, podría decirse.
El de hoy, merece hasta dedicarle un post, y aquí estoy, para poner en guardia a los que me leéis, por si en algún momento, como me ocurrió a mí, de improviso se pone ante vuestros ojos, y os dice: "Cómprame".
Sabéis que mis comentarios no suelen ser rotundos, en casi ninguna de las ocasiones en las que he hablado de un libro o de una película. Siempre pienso que lo que puede entusiasmarme a mí, otro lo puede ver con otros ojos, y no considerarlo tan bueno. O el caso contrario, que lo que a mi no me termine de convencer, otro le encuentre valores que yo no le he visto. Así que suelo, o intento ser algo imparcial.
Al grano.
Hoy si que voy a detractar una novela. La que da título al post.
Ira Levin, para los que a lo mejor no les suene mucho, es el autor de "El bebé de rosmary", o lo que es igual, autor de la novela, y guionista de "La semilla del Diablo", la peli de Polansky, del año 68.
La película (que casi todo el mundo que la haya visto, no habrá podido olvidar), nos sumerge en una trama de terror-psicólogico sobrecogedora.
Ví la película tiempo antes de leer el libro, y unos años más tarde, la adquirí y la leí. No me defraudó. Aunque no me aportaba nada nuevo, a través de su lectura, rememoraba escenas de la película, y sé que aunque no hubiera habido película, las imágenes se hubieran formado en mi mente, dándo cuerpo a los personajes y a los ambientes. Si un autor te lleva directamente a eso, ya tiene mucho ganado con sus lectores, por que los involucra en la historia.
Todo bien. Una novela que mereció la pena leer y guardar.
No ocurrió lo mismo con su secuela, escrita 30 años después. Hay cosas que hay que dejarlas donde están, y "El bebé de..." no necesitaba ninguna segunda parte.
Ni sabía que la había escrito, pero me la encontré en un estante de "El Corte Inglés" hace un par de años, y la adquirí junto con "Los pilares de la tierra", y la última por entonces de Stephen King, "Todo es eventual", con el convencimiento de que mis compras habían sido de lo más acertadas. Las otras dos, en mayor o menor medida lo fueron, pero... Lo de Levin no tiene nombre.

La historia parte de una Rosmary en coma durante veintisite años, que vuelve a la vida, para encontrarse con que su hijo, (al que pudo críar durante 6 años, en compañía de brujos y brujas de la anterior novela) se ha convertido en un personaje carismático que tiene innumerables seguidores en el mundo, una especie de Mesías, y que regenta una gran organización llamada "Los Hijos de Dios"... No es difícil suponer que nos hallamos al final del milenio (1999), y visto así la cosa podía resultar bien.
Pero no. Cuando apenas llevas diez páginas del libro, ya comienzas a mosquearte. Una "resucitada de un coma", que a la semana está más tiesa que un ocho, fresca como una rosa, y que no se asombra de nada, ni de las nuevas tecnologías de los últimos años. Nada, todo muy natural. El hijo... No puedes creerte que sea hijo del Diablo, de puro pijo que se nos presenta. No le ves el carisma por ninguna parte, y te haces de cruces de como te lo están presentando como alguien que arrastra masas. Los personajes pues, de pena.
El argumento, que podía haber dado algo de sí, bien hilvanado, no hilvana nada. Conversaciones ínsulsas, rayando en la estupidez... situaciones que si no estuvieras cabreándote por momentos, te producirían risa... Un casi incesto por parte de los protagonistas... Por que eso si, la madre tendrá sus años, pero está guapísima, atractivísima, y todo lo que pueda acabar en ísima.
Levin se fué por otros derroteros con esta novela, que por supuesto no te inspira otra inquietud, que la de ponerle ganas y acabar el libro. Si quiso hacer una segunda parte de una buena novela, más bien parece que quiso hacer una incursión en la "novelita rosa", con gente guapa, rica...
¿Escrita?: De pena. No parece escrita por el mismo autor de "El bebé..." En su descargo también habría que decir que la traducción es pésima, pero es tan sólo lo que le faltaba.
Una pena que un autor y guionista reconocido ("Los niños del Brasil", una muestra más de ello), se dejará guiar por los consejos del hijo de Alan Ladd para escribir esta nefasta secuela. Cuando se escribe por encargo...
Y ya está. Me he despachado agusto.
Me lo pulo. "El hijo de Rosemary" sale de mi vida. Pero... Hay algo que me molesta. Igual que recuerdo aunque haga tiempo que los haya leído, los libros que más me han gustado... Señor, señor, ¿Por qué recuerdo también los infumables? Este, en particular, tardaré en olvidarlo. ¿O no lo haré nunca?.

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