REFLEXIÓN
En el post anterior he contado el final de una historia, y en parte, me ha dado pié para escribir este otro.
![]()
Vivimos en una sociedad de consumo, y los afortunados que podemos consumir, cubrimos nuestras necesidades, y las que no lo son.
Abrimos nuestro ropero, y la ropa lo desborda.
Nuestros cajones están llenos a rebosar de mil chucherías.
Nuestras casas, abarrotadas de muebles necesarios, y de otros meramente decorativos y totalmente supérfluos, al igual que muchos de los objetos que los adornan. No tenemos un jarrón. Tenemos cinco. Donde una bonito objeto podría resultar expléndido, hemos colocado tres o cuatro.
Si nos referimos a lo que nos han deparado las nuevas tecnologias... ¿Quien no tiene en su casa, discos de vinilo, cintas de casette, cds, pelis de vhs, en dvd... y sus correspondientes aparatos? (algunos, aunque no funcionen). Todo se renueva, pero nada se tira.
Cambiamos de móvil cada dos años como máximo (hay quienes un par de veces al año), pero los anteriores, van a parar a un cajón, por sí... Por si nada, porque aunque se estropee el que usamos, vamos a la tienda más próxima a comprar otro.
¿Cámaras de fotos? Se guarda hasta la que nos regalaron para la primera comunión, y seguro que a estas alturas, si quisiéramos utilizarla, sus engranajes de plástico estarían "oxidados". Pero convive en un cajón con las dos o tres que nos compramos en los diferentes estadios de nuestra vida, hasta que aparecieron las digitales, de las cuales tenemos también un surtido, porque han ido reduciendo tamaño, bajando de precio, y mejorando resolución, y cada año, la del anterior se nos ha quedado obsoleta.
Carteras, portamonedas, llaveros, bolígrafos, encendedores, y otros mil varios, nos son regalados por amigos y parientes con cierta regularidad, aprovechando Navidades, cumpleaños, y demás.
Cambiamos por ellos, los que estábamos utilizando hasta entonces, pero no los tiramos. La cartera está casi nueva... El boli funciona, pero este otro es más "chulo"... Y el boli se pasará un mínimo de dos o tres años, olvidado en un cajón, y cuando intentemos saber si escribe, se negará en redondo a ello, por el simple motivo de que la tinta se habrá secado. Pero... no lo tiraremos, no. "Era un buen boli. -pensaremos- Un día me lo bajaré a la papelería de la calle de al lado, a ver si tienen recargas". ¿Y lo bajamos? Pues no, pero seguirá en el cajón, compartiendo espacio con el resto de cosas inútiles que guardamos en el como preciados tesoros.
Con los relojes nos pasa lo mismo. No tenemos uno que ande hasta que le llegue la hora. Tenemos varios. Buenos, malos, y regulares. Con la correa de piel hecha un asco, que ni cambiaremos, ni nos volveremos a poner. Sin pila... muertos del todo... Y que siguen en nuestro gran baúl de los recuerdos sin tirarse...
Colecciones que en su día empezamos con ilusión, y que hemos abandonado. Fásciculos número uno y dos, de un sin fín de coleccionables... que da pena tirar por que tienen magníficas fotografías... o hablan de tal o cual escritor, pintor, país, o lo que sea... revistas del año maricastaño que nunca volveremos a leer...
Posavasos, calendarios de bolsillo curiosos, programas de teatro, de conciertos, postales de sitios que hemos visitado, y de otros que no visitaremos jamás, y que recibimos de un amigo o familiar que se lo pasaba "chupi" en sus vacaciones hace 20 años...
Ya, ya... Hay cosas que guardamos por nostalgia, pero la mayoría, las guardamos por guardar.
Guardar cinco años (por decir algo) unos zapatos que nos machacaron los pies las dos veces que nos los pusimos, no será guardar por nostalgia, digo yo. Y sin embargo, aún teniendo cuatro pares más, los mantenemos en su caja, ocupando un puesto digno en nuestro atiborrado zapatero, armario, o donde sea, "porque están nuevos"
¿Me he pasado en este pequeño balance de cosas que guardamos todos los mortales en nuestras casi siempre reducidas viviendas?
Igual sí, pero me dá que no. Creo que leyendo esto, muchos acabaráis haciendo recuento sobre las cosas inútiles que guardáis en vuestros cajones y armarios, y que seguirán allí, no digo por los siglos de los siglos, por que lo nuestro se termina antes, por desgracia.
Y... ¿No pensáis que en ese afán de guardar, de "tener" cosas, aunque sean inútiles, no va un poco relacionado con "El Síndrome de Diógenes"? Al fín y al cabo, acumular lo que no tiene utilidad... ¿Es atesorar basura?

INTERNAUTA PASEANDO POR LAS WEBS DE LA VIDA
angelsinalas dijo
Uff, ¡¡ Yo hago una limpieza de esas de vez en cuando !! que lo dejo todo vacio, no dejo nada de nada...¿ para qué? no me gusta acumular cosas por acumular, ni tener por tener...me gusta despejarlo todo. Eso sí me cuesta ponerme, pero cuándo lo hago, barro con todo, no dejo títere con cabeza....
Besos.
5 Septiembre 2006 | 09:55 PM