En un post de hace unos meses, comenté el caso de una señora con la que me encontraba por las mañanas cuando me dirigía al trabajo, que se dedicaba a rebuscar en los contenedores de basura, cuando por su apariencia, no parecía ser una persona necesitada.
Una amiga de otro blog, me indicó que si tenía la sospecha (como yo citaba en aquel posts) de que padecía el "síndrome de Diógenes", que podía dirigirme a algún asistente social de la zona, y ponerlo en su conocimiento.
No llegué a dar ese paso, porque un día, no mucho después, subiendo en el ascensor con uno de mis vecinos, jubilado desde hace ya unos años, y que suele pasear bastante por nuestro entorno, surgió el tema.
Estaba yo en lo cierto. La señora tenía, o parecía tener esa "enfermedad", y por lo visto, la familia más cercana estaba intentando poner remedio a lo que le ocurría. No era un caso fácil, por lo visto. La mujer, lo que recogía de la basura, lo recomponía, y lo guardaba, más o menos amontonado, pero con un cierto órden. Pero su casa llevaba camino de convertirse en un caos, porque lo que llevaba a diarío, le sobrepasaba en volúmen, para arreglarlo sobre la marcha.
Por supuesto, las cosas que recogía, eran inútiles para ella.
Desde bolsas de papel que nos dan en las tiendas con nuestras compras, zapatos de todo tipo, bolsos, macetas, juguetes, ropa, revistas... De todo.
Esto ha debido de continuar durante varios meses más desde que lo hablamos mi vecino y yo, como me comentó hace unos días, cuando le pregunté directamente por el caso de la mujer.
La familia, como he dicho, en principio no podía hacer mucho. Aparentemente, excepto por el hecho de llevar cosas a casa y arreglarlas por mero entretenimiento, la mujer no desvariaba, o no lo parecía. Iba a la compra normalmente, se cocinaba, y, regularmente, a la peluquería (en el post que le dediqué ya dije que me parecía extraño que una mujer tan arreglada anduviera rebuscando en contenedores).
Pero por lo visto, si que la familia ha podido finalmente hacer algo.

Informados por vecinos de su portal, supieron que ya no sólo se llevaba a casa cosas inútiles que arreglaba, si no que, aprovechando que junto a los contenedores de vecindad, hay situado otro perteneciente a un supermercado, había comenzado a llevarse también a casa, alimentos de fechas caducadas, que se suponía consumía posteriormente (yo esto ya lo había supuesto, como comenté en el post). Lo que estaba haciendo le había acarreado altercados con otras personas que por desgracia, o simplemente, como ella, cogen la comida pasada de fecha de los contenedores de los mercados y supermercados, y ha sido en esa circunstancia en donde la familia se ha apoyado.
La mujer no lo necesitaba. Es viuda desde hace unos años, me indicó mi vecino, y aunque las pensiones de viudedad, todos sabemos que no son precisamente para vivir en la abundancia, la mujer tenía su piso en propiedad, y podía llevar una vida más o menos desahogada sin depender de lo que recogía.
En conclusión: La familia (creo que son tres hijos) ha pedido su incapacitación, y de momento, uno de ellos se ha hecho cargo de ella.
Mi vecino no tiene la certeza de si está llevando algún tipo de tratamiento, pero suponemos que sí.
Por lo menos, ahí ha habido una familia que se ha preocupado, y hasta es posible que esa señora pueda regresar algún día a su casa, y llevar una vida normal. Sería el mejor final para esta historia.

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