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La Coctelera

Un POCO de TODO

Temas varios y varias cosas ... de todo un poco para que engañarnos

15 Junio 2006

SILUETAS- 5 (Un relato por entregas)

PARA LEER EL CAPÍTULO- 4 PINCHA AQUÍ

Mi abuelo no dijo nada sobre las figuras de la pared aquella noche. Ni nunca más volvimos a hablar de ellas.
La pérdida de mis padres nos afectó a los dos, pero de manera diferente. Yo me consolaba sabiendo que ellos estaban en la casa. De otra forma a como cuando estaban vivos, pero seguían ahí. Podía verlos.
El abuelo, en cambio, no tenía consuelo.
Después del entierro, sus hijos, mis tíos, con los que apenas nos habiámos relacionado, al menos desde que yo tenía conciencia de ello, merodearon durante varios días por nuestra casa.
Me miraban con cara de circunstancias... me daban palmaditas en la cabeza... y hacían comentarios tales como: "Habrá que hacer algo contigo..." . Sus mujeres, lo mismo.
Mi abuelo los observaba con una mirada extraña, que ni aún la pena que enturbiaba sus ojos, podía disimular.
Unas tres semanas después de la muerte de mis padres, se presentaron los cuatro en casa -en sus visitas no solían coincidir- El abuelo los llevó al comedor, y a mí me dijo que me fuera a mi habitación.
No era lo normal, y lo miré con extrañeza, pidiéndole con los ojos una explicación.
Me hizo un gesto impaciente con la mano, y tuve que obedecerle.
Cerró la puerta en cuanto yo salí.
No fuí a mi habitación. Me quedé sentado en el último peldaño de la escalera, donde aunque abriesen la puerta del comedor, no podrían verme. Quería escuchar lo que decían. Estaba convencido de que iban a hablar de mí. No hubiera podido explicarlo, pero estaba casi seguro.
Al principio, el volumen de las voces eran normales, y sólo escuchaba su murmullo, casi sin distinguir a quien pertenecían. Algo más tarde, las voces subieron de tono, y se mezclaban las unas con las otras.
Escuché palabras y frases sueltas como: "Tu no puedes"... "Incapacidad"... "Nos lo llevaremos"...
Y la voz del abuelo, alterada como nunca la había escuchado: "Egoísmo".... "Indemnización"...
Aquéllo duró como una hora, y acabó con un gran portazo cuando mis tíos se fueron de la casa.
Durante mucho rato, el abuelo no dió señales de vida. Yo no sabía que hacer. Estaba asustado.
Bajé despacio las escaleras. Conforme me acercaba al comedor, escuchaba al abuelo sollozar.
Llegué a la puerta, y me quedé allí un momento. El abuelo estaba sentado, con la cara entre las manos, y los codos apoyados en la mesa. Las convulsiones de los sollozos sacudían sus hombros.
Entré en la habitación, y él, al notar mi presencia, extendió sus brazos hacia mi.
Corrí a refugiarme en ellos.
Lloramos los dos. Lloramos mucho. No sé cuanto tiempo...
Cuando el se fué serenando, me apartó suavemente, y sacó un pañuelo de su bolsillo. Secó mis lágrimas, y luego secó las suyas.
Sus ojos estaban enrojecidos, pero al mismo tiempo parecían muertos.
Se levantó y cogió mi mano.
-Vamos a la cocina -dijo.
Sentados a la mesa, como lo habiámos hecho miles de veces, mi abuelo, mi profesor, mi amigo, trató de explicarme lo que había ocurrido aquélla tarde.
-Tus tíos querían que fueras a vivir con ellos... Los dos lo querían. Yo me he negado. Pero... No sé como explicártelo ahora. No entenderías todo... No podrás tampoco seguir viviendo conmigo...
Al escuchar aquéllo las lagrimas y los sollozos se apoderaron otra vez de mí.
Al abuelo también se le anegaron los ojos.
-Desde que eras pequeño, te he hablado como si fueras más mayor. Creo que lo sabes de sobra. Pero esto no te lo puedo contar ahora... Tendrás que hacer lo que he decidido, o nos separarán para siempre. No podriámos volver a vernos...
Lo miré desconsolado.
Él, siguió.
-Para evitar eso, no habrá más remedio que internarte en un colegio. No... No es tan malo. Conocerás a niños de tu edad, aprenderás cosas que aún no sabes, y que yo ya no te puedo enseñar, y los fines de semana los pasarás conmigo. También tendrás vacaciones... Muchas...
Su voz se iba animando mientras hablaba, y yo me animaba con el, pero no me convencían sus palabras.
-¿Por qué tengo que ir a un internado, abuelo?. ¿Por qué no sólo a un colegio normal y seguir viviendo contigo...?. ¿Y por qué no me cuentas por qué debo hacerlo?. Por favor...
-Dentro de unos años te explicaré todo, hijo. Entonces lo entenderás. Nos va a doler a los dos estar separados esos cinco días a la semana, pero es lo único que podemos hacer ahora.

CONTINUARÁ...

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

tazzie

tazzie dijo

Espero que hayas dormido, lo del ángel a mi también me pareció extraño, pero quizás el haberlo pasado extremadamente mal, a veces nos den "señales" de que no estamos solos, siempre tenemos un ángel de la guarda.

Y si es la vida a grandes rasgos de tu abuelo, si heredaste la valentía de él, ya vas bien servido.

Posiblemente la casa existió en tus sueños, en tu imaginación, pero no es que sea irreal, era un sueño, que a veces (en demasiadas ocasiones se convierte en pesadilla)..

Me tienes como diría mi sobri la "enana revoltosa".. "en Pascuas".. :D

15 Junio 2006 | 06:22 AM

Un POCO de TODO

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SILUETAS- 6 (Un relato por entregas)

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16 Junio 2006 | 03:00 AM

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