Uno de los más grandiosos espectáculos que ha dado el cine, lleva la firma de Joseph L. Mankiewicz.
Cleopatra, una producción de 1963, ha llegado al presente sin perder ni un ápice de su gloria pasada; es más, los años la han revalorizado, y críticas que en su momento fueron excépticas, con el tiempo la han colocado en su verdadero lugar. Un film de lujo, imprescindible para todo buen amante del cine.
Fué la película más cara rodada hasta entonces, y resultó un verdadero desastre económico para su productora, la Fox, no por un fracaso de taquilla, puesto que fué la película más taquillera de aquellos años, sino por que su inicial presupuesto de dos millones de dólares, se disparó a cuarenta y cuatro.
Liz Taylor, a la que en un principio se contrató por la ya fabulosa cifra de un millón de dólares, por retrasos en el rodaje y horas extras, llegó a pecibir siete millones.
Se comenzó a rodar con Rouben Mamoulian como director, pero fué despedido tras varios meses de rodaje y demoras continuadas. Al incorporarse Mankiewicz, no se pudieron aprovechar las escenas rodadas con Peter Finch en el papel de Julio César y Stephen Boyd, en el de Marco Antonio, al ser también despedidos. Intentaron contratar a Marlon Brando, pero estaba ya embarcado en el proyecto de "Rebelión a Bordo". Rex Harrison y Richard Burton, fueron la siguiente elección.
Para el papel de Cleopatra Mamoulian había contado con Joan Collins, pero las pruebas de fotogenia no convencieron al director, por lo que tras barajarse varios nombres, se decidió ofrecer el papel a la Taylor, quien pidió medio en broma la fabulosa cifra de un millón de dólares, como ya he comentado antes, y que la productora accedió a pagar.
El rodaje, que había comenzado en Londres, tuvo que desplazarse a Roma. Las condiciones meterológicas eran adversas, y el equipo de rodaje tuvo entre sus componentes serios problemas de salud, entre ellos el de Liz Taylor, que tuvo que ser ingresada por un fuerte catarra, que derivó en una meningitis, que la puso al borde de la muerte.
La Taylor luce 65 vestidos diferentes a lo largo de la película, cuyo costo alcanzó la cifra de alrededor de 200.000 dólares. Contando con la época en la que se realizó la película, continúa siendo el mayor presupuesto de la historia del cine.
Como dato curioso: El vestido que luce Cleopatra, junto a su hijo Cesarión, en su triunfal entrada en Roma, estaba confeccionado en su totalidad, en oro de 24 kilates.
En la película, Cleopatra vive dos romances: Con Julio César, y con Marco Antonio. En la realidad, Liz Taylor, y Richard Burton, iniciaron un tórrido y tempestuoso romance que mantuvo en vilo a toda la prensa, y que supuso un incordio para el rodaje.
Los caprichos de la Taylor, que rodaba cuando quería y trabajaba a su modo, y las contínuas borracheras de Barton, supusieron también retrasos en un rodaje que de por sí ya estaba bastante demorado.
Problemas de todo tipo se le presentaron a Mankiewicz durante el rodaje. Problemas con los extras... Robo de decorados... Y un trabajo agotador. Escribía el guión durante la noche, y antes de comenzar a rodar al día siguiente, se encargaba de todo lo relacionado con la producción.
Logró por fín llevarla a buen término. Todo un logro para una película con tantos contratiempos, y de una duración de cuatro horas, (que se recortó para su estreno, y se redujo a tres horas y quince minutos).
Los que hemos la hemos visto íntegra en la edición de DVD, hemos podido apreciar la artesanal labor de su director. Todos los detalles cuidados al máximo, y unos personajes perfectamente definidos.
En las interpretaciones, habría que destacar el buen hacer de Rex Harrison, perfecto Julio César. Harrison, un hombre de teatro, nos hace creíble hasta en el más mínimo gesto a su personaje.
La Taylor, cumple con su cometido de protagonista, y aunque otras actrices interpretaron a Cleopatra antes que ella (Claudette Colbert, y Vivien Leigh, entre ellas), y otras lo han hecho posteriormente, a Cleopatra siempre se la relacionará con la imagen de Liz Taylor.
Burton, tambien está allí. No destaca por su interpretación, pero su Marco Antonio, da la réplica a la protagonista, y tampoco desmerece.
Roddy MacDowall, interpretando a un Augusto perfecto, y un impagable Martin Landau, entre otros secundarios, hacen de Cleopatra una película, para visionar más de una vez.
Y los amantes de la música, coincidirán conmigo en que la banda sonora de Alex North enmarca y da gloria a cualquier escena del film.
Lo dicho: UNA GRANDIOSA PELÍCULA

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