Como todavía no he conseguido durante estos últimos meses la suficiente concentración mental para acometer lecturas más serias, me he dedicado a leer lo que tenía pendiente por casa de Stephen king.Lo último han sido, "Buick 8, un coche perverso", "Desesperación" y "La chica que amaba a Tom Gordon". Ahora estoy con "Colorado Kid", y con ese, creo que acabaré el ciclo, aunque aún me queden un par pendientes.
No he puesto aquí ninguna opinión sobre "Buick", ni sobre "Desesperación". Son sólo algo más de King, y en mi opinión, concretamente, "Buick", incluso inferior a la mayoría de sus novelas. Le falta "clima", y algo aún más importante: en ningún momento consigues "encariñarte" con alguno de los personajes para que te importe lo que le ocurra a lo largo de la historia.
De la que sí quiero hablar (y recomendar de paso), es de "La chica que amaba a Tom Gordon".

Algunos de los que la han leído, han echado en falta el toque sobrenatural de la mayoría de sus novelas. Esos entes diabólicos que incordian y poseen. Malignos hasta el extremo, asesinos truculentos que destripan mentes y abdómenes.
En "La chica que amaba...", no hay nada de eso. Sthepen king aquí, se centra tan sólo en un personaje. Una niña de 9 años. Pero retoma lo mejor de él mismo, al contar una historia con pocos ingredientes, y hacerla sin embargo tan real, y con una carga de dramatismo que nos remontaría a su magnífica "Cujo".
Siempre he dicho que prefiero las novelas de King de sus primeros tiempos, o sus relatos cortos. Es donde no se pierde en descripciones, ni en saltos en el tiempo, ni en poner frases ingeniosas é irónicas en los labios de todos los personajes. El King de "Carrie", de "Ojos de fuego", de "La zona muerta", de "Christine", y de la que he mencionado antes, "Cujo", es el escritor de terror en estado puro, utilizando ingredientes más o menos reales para crear inquietud en el lector. Cuando se deja llevar por paranoias demoniacas, y baños de sangre, pierde una parte de su esencia, y se pliega más a lo que supone que se espera de él por parte de sus lectores.
De "La chica que amaba...", hay quien dice que no la reconoce como una novela de él. King es siempre reconocible, escribiendo un relato corto o un tocho de ochocientas páginas. Las palabras que pone en boca de sus personajes son su firma. En ésta, si bien, como siempre, se lo "perdono", la palabra "estúpido", para referirse a cosas de entidad no animal, aparece un montón de veces. "La estúpida mochila"... "La estúpida rama"...
"La chica que amaba..." no es una historia truculenta, es algo que nos podía haber ocurrido a cualquiera, y su protagonista es una niña normal, y normales son sus reacciones ante lo que le ocurre a lo largo de la novela. Por eso, precisamente, alcanza una dimensión mucho más grande que cuando lo sobrenatural se mezcla con lo humano, y todo contado en menos de doscientas cincuenta páginas.
Chapó, Sr. King.