Este post es la continuación del que he colgado hace un rato. He pensado que sería de más fácil lectura para los que os interesara, dividirlo en dos partes, porque aunque ambos tienen un nexo común, el otro era más una opinión, y éste es un comentario sobre dos obras de Salten que sí he leído.
Cuando tenía catorce años, y mi propina no daba para mucho, me aficioné a visitar las librerías "de viejo" (costumbre que aún no he abandonado del todo). En una de esas visitas, me encontré con un librito encuadernado en tapa dura de color verde, escrito por un tal Félix Salten, y que se titulaba "HISTORIA DE QUINCE LIEBRES".No me sonaba de nada. Había visto Bambi, como he dicho en el otro post, a los 5 o 6 años, y no tenía ni idea de que Disney hubiera basado su película en el libro de nadie. Para mí, era de Disney, y punto.
Supongo que el librito en sus buenos tiempos tendría una cubierta, en cuya contraportada se explicaría un poco de que trataba, pero el que tenía en la mano no explicaba nada, aunque el título casi daba una pista. Lo ojeé, y vi que iba de animalitos que hablaban entre ellos. No es que en principio me resultara la cosa muy atractiva. Yo por la época andaba leyendo a Mika Waltari y su "Sinuhé el egipcio", y ya me había metido entre pecho y espalda, cosas como "A sangre fría", de Capote, y alguna obra de Shakespeare, por nombrar algunas (la lectura ha sido mi afición de toda la vida, y empecé con la seria muy joven). Así que lo de las quince liebres no me seducía mucho, pero... quizás por que aquel día no encontré nada mejor, lo compré. Y lo leí.
Y lo he leído muchas más veces a lo largo de los años.
Me desintoxica.
Es una novela entrañable, dotada de una sensibilidad extraordinaria. Los animales si hablasen de sus problemas, de sus vidas, lo harían sin duda, como los hace hablar Salten.
A pesar de lo que me gustó, no sentí la inquietud de leer más obras de él. No puedo decir por qué, pero fué así. Y siguió siendo.
Mi siguiente encuentro con Salten, fué en otra librería "de viejo", y unos cuantos años más tarde.
El libro, estaba esta vez protegido por papel film (el librero era todo mimo para lo que vendia, y precintaba los libros para que al manosearlos los clientes no se estropearan).
La portada no era muy infantil. "La venus de Urbino", de Tiziano, mostrada hasta la cintura, con esa actitud de indolente espera, reposando su mano en un bouquet de flores rojas, no era para relacionarla con una historia para niños. Su título: "JOSEPHINE MUTZENBACHER".
En la parte superior de la portada se aclaraba: Atribuído a Félix Salten. Y en la contraportada se decía, que el autor nunca quiso reconocer su paternidad a la obra, aunque todo el mundo, desde que se publicó anónimamente en 1906, sabía que era de él. Concluía la contraportada, diciendo que estaba considerada como el best seller del erotismo de los años 30.
La compré.

¿Relacionarla con lo leído de Salten? (en mi caso solo uno de sus libros). Cuesta, la verdad. En principio, definir la novela como erótica, es quedarse corto. Yo la denominaría como pornográfica. Son las memorias de infancia y adolescencia de una prostituta, que con todo lujo de detalles explica sus relaciones sexuales desde los siete años. El lujo de detalles al que me refiero, no es el que estamos acostumbrados a leer cuando aparece una escena de sexo en una novela. Va más allá. Cuando leí esta novela, había leído ya "losTrópicos" y "Sexus" de Henry Miller, y sus descripciones se quedan enanas ante las de ¿Salten?. Descaro, impudor, inocencia también, es lo que transmite la historia. El sórdido y marginal ambiente en el que se desarrolla, en el que todo el mundo jode con todo el mundo (nunca hacen el amor), te inspira diferentes sentimientos mientras te sumerges en su lectura, dirécta, fácil, e incluso pobre de recursos. Es lineal, va al grano, y el grano es la conclusión de la propia protagonista, en las líneas finales de la novela:
"Estoy conforme en que las memorias de mi infancia, todas relativas a cuestiones sexuales, muy difícilmente pueden parecer las memorias de una niña. Por ser como fueron, las conservo en lo más profundo de mi pensamiento y perduran más que cualesquiera otras que he pasado a lo largo de mi vida.
Si pienso que el año tiene 365 días y que cada día se puede pensar que tuve relaciones sexuales con tres o cuatro hombres, me resulta que en un año suman cerca de mil cien. Por haber trabajado en mi carrera durante trienta años, se puede considerar que he conocido a más de treinta y tres mil hombres. ¡Ya es un buen ejército!".

Faltan tres párrafos para concluir el balance final que Josephine hace de su vida, pero no lo copio, por que sé que hay niños con blocs en "La coctelera", y, al menos, que no sea aquí donde se encuentren, con lo que sí les puede despertar curiosidad, pero no la adecuada para su edad.
Mi conclusión sobre la relación Salten-Josephine:
Coincido con los que se la atribuyeron. A pesar de ser tan diferente a un libro para niños, su capacidad para entender y penetrar en el mundo infantil, está presente en toda la novela, como lo está presente su penetración en el mundo inocente de los animales.
¿Recomendarla? No sé...