COSAS PARA NO PISAR
En el post de ayer, comenté que había estado por la mañana en un hipermercado cercano a mi casa, y muy céntrico.
Como buen hiper que se precie, aunque esta rodeado de viviendas, (que forman en uno de sus lados como medio coso taurino), su acceso es una amplia plaza con zona ajardinada, muy bien cuidada, y algo elevada del suelo, lo que ha permitido instalar a su alrededor un muro bajo, que sirve de banco a los que salen fatigados después de las compras, o a los que tienen una cita en el centro comercial. Es bastante agradable, y no tan impersonal como las de los centros comerciales situados a las afueras.
Ayer hizo una mañana muy agradable, y a la hora en la que yo me dirigía por la plaza hacia las escaleras de acceso, el sol me deslumbraba a pesar de las gafas de sol.
No había un gran movimiento de gente; ya se sabe, entre semana, señoras a la compra normalita, jubilados a lo mismo, o por pasar un ratillo entretenidos... No es como en sábados ni mucho menos.
Me crucé con unas cuantas personas, con sus bolsitas en las manos, y de pronto, me crucé con una bolsa voladora llena de compra, que derramó a mi lado su contenido... De momento la sorpresa me paralizó. ¿Me bombardeaban con una bolsa de compra?. No, no. Unos tres metros delante de mí, una señora de mediana edad, hacía malabares con otra bolsa en la mano, para mantener el equilibrio. Aceleré el paso para ayudarla, y una chica jovencilla también hizo lo mismo. Cuando llegamos a su lado, la mujer, que había logrado mantenerse en pié por sí misma, juraba en hebreo, arameo, y otras lenguas.
¡¡Había pisado una caca de perro!!. Y hermosísma. De dimensiones considerables.
No voy a entrar en detalles escatólogícos, como la testura de dicha caca y etcs., pero el resbalón que dió la pobre mujer, puede dar una idea de ello.
Afortunadamente, la cosa quedó en un lógico cabreo de la mujer, unos cogollos de tudela, unas cebolletas y un bote de champú esparcidos por el suelo, que le ayudamos a recoger, y nada más.
Nada más para lo que podía haber ocurrido... Todo por culpa, no de un perro con una "urgencia", si no de un dueño desconsiderado con sus convecinos, que no recoge lo que su perro por necesidad, deposita en la calle.
No es un caso aislado, desafortunadamente. Hay personas a las que les gustan los animales, y los tienen, pero no asumen las responsabilidades que conllevan, y una de ellas, es recoger esas cacas que el animal por si mismo no puede recoger.
Muchas de nuestras calles parecen un campo minado, y tienes que andar haciendo eses para no pisar esos detonadores, que en más de una ocasión te harían saltar por los aires si no llevaras cuidado.
Y lo más curioso es, que normalmente las caquitas que te encuentras son de tamaños majestuoso (como la de ayer), lo que me lleva a pensar, que los que normalmente recogemos las cacas de nuestros perros, somos los que los tenemos de tamaño "faldero". Los de los perros grandes, se deben de asustar cuando ven lo que tienen que recoger, y allá que lo dejan para "uso y disfrute" de los viandantes despistados o cegados por el sol. 
A ver si el personal se mentaliza de que lo tuyo, tuyo es, para lo bueno y para lo malo, o tendremos que montar academias para enseñar a los perros a recoger el producto de sus necesidades.

INTERNAUTA PASEANDO POR LAS WEBS DE LA VIDA
Eriwen dijo
Pues si ahy gente maleducada.
Yo cuido a una niña y la llevo al cole, pues bien, la calle que lleva al colegio es un verdadero campo de minas... y no lo entiendo, como se puede ser tan incívico.
En madrid tengo entendido que son bastante estrictos, pero aqui en sevilla la gente pasa olímpicamente de lo que sus perros hacen...
20 Abril 2006 | 08:34 PM