Hace unos días, en una emisora de radio, escuché que se había dictado una sentencia a favor de unos demandantes, que habían llevado a los tribunales a un chaval (y supongo que a sus padres, como representantes y pagantes)que los mortificaba desde hacía un par de años, tocando el piano. Por lo visto, alegaron que los "conciertos" habían alterado su calidad de vida, que vivían en un constante estado de ansiedad, y que esto había derivado de forma colateral en una depresión.
Y mira, un juez les ha dado la razón, y han condenado al chaval, a indemnizar económicamente a sus martirizados vecinos. Ahora no recuerdo bien la cifra, pero cuando la escuché, recuerdo que pensé que era bastante alta.
Desconozco (porque eso no lo mencionaron en el comentario) la cantidad de horas diarias que los vecinos tenían que soportar el aporreo del piano, ni cuantos días por semana practicaba el chico, ni tampoco su franja horaria.
Trabajo en un lugar en que cada cierto tiempo, alguien realiza la carrera de piano. Este año es de los pocos en los que no se escucha su sonido, y hasta lo echo de menos. La carrera completa creo que es de cinco años, y todo el mundo la empieza desde abajo, vamos, como la Marilyn Monroe en "La tentación vive arriba", (la, la, la, la...) con aporreo puro y duro, y a base de aporreos, el pianista en ciernes, comienza a dominar el teclado, y un buen día te encuentras escuchando con embeleso una pieza que te traslada un mundo diferente al que estás viviendo. También hay que decir que a veces la pieza no la escuchas entera y sin interrupción, al fin y al cabo, son prácticas, y el piano, y cualquier instrumento, hay que "machacarlo", y repetir un pasaje hasta que sale perfecto. Pero, la verdad, es una gozada ver (oir, seria mejor decirlo) día a día los avances de ese futuro concertista.
He contado todo esto, por que ya habreís supuesto que aprecio la música, y me sorprendió ya de por sí esa demanda, y màs el fallo del juez... Imaginad si a Mozart le hubieran demandado cuando era niño (componía ya a los seís años)... Se hubiera tenido que ir a algún prado solitario a componer sus obras.
Y ahora, a lo que iba, porque aunque parezca mentira, esto era el preámbulo de lo que quería decir.
YO TAMBIEN TENGO UN PROBLEMA "MUSICAL"
Este año, como he dicho, no escucho las cálidas notas del piano mientras trabajo... Y por contra, ahora si que escucho en perfecta desarmonía, las notas de un saxo, maltratado por un indigente que hace unos tres años arribó en las cercanías de mi lugar de trabajo. Toda mi jornada laboral, aún en invierno, colándose por las rendijas de puertas y ventanas, escucho una y otra vez, lo que supongo es una canción arrabalera francesa, o al menos me suena a eso, aunque no consigo reconocerla del todo. Ese fracmento dura como unos dos minutos; nunca cambia una nota (vamos, que el hombre aprendió a tocarla mal, y no prospera) Los años anteriores, casi no la oía, se la comía nuestra estudiante de piano, pero ahora, nos hemos quedado desnudos, y nos "arropa" el sonido disonante de ese pobre saxo, amigo inseparable de ese pobre hombre.
Mira que el sonido del saxo bien tocado me gusta... pero hay momentos durante el día que lo odio.
El otro día, y no es broma, saqué un número de la ONCE (y mira que persona menos jugadora que yo...)con la ilusión de que me tocasen unos cuantos millones, y darle, al menos la mitad al hombrecillo, para que se tomara unas largas vacaciones. A lo que se llega...
Y digo yo: Los vecinos del chaval... ¿Lo hubieran demandado igual si no hubiera tenido su familia un duro? Porque... el hombre que toca el saxo, lo toca en una zona que aquí, en mi ciudad, esta considerada de clase alta, y no veas la de vecinos que nos "deleitamos" con sus conciertos diarios. ¿No lo demanda nadie por pena? ¿O por que no hay nada que sacar?